Un estudio llevado adelante por investigadores del Instituto de Patología Vegetal del INTA (IPAVE) identificó ocho virus en un hongo que infecta especies de la familia Brassicaceae, dentro de la cual se incluyen especies utilizadas como modelos de investigación en biología vegetal. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre la biología de estos organismos y podría abrir caminos para futuras estrategias de control biológico.
Los hongos no solo pueden infectar y generar patologías en plantas, sino que también estos pueden albergar complejas comunidades de virus que influyen en su comportamiento. Así lo demuestra un reciente estudio que identificó ocho virus nunca descritos dentro de Thecaphora thlaspeos, un hongo fitopatógeno que afecta especies de relevancia agronómica, pertenecientes a la familia de las Brassicaceae.
“El hallazgo resulta particularmente relevante porque las especies del género Thecaphora incluyen patógenos de importancia agrícola. Entre ellas se encuentra Thecaphora frezii, responsable del carbón del maní, una de las enfermedades que más preocupa a los productores de ese cultivo”, señaló Andres Jacquat, becario postdoctoral de UFyMA, IPAVE, INTA – CONICET. A pesar de su relevancia, la biología de este grupo de hongos sigue siendo menos conocida que la de otros patógenos ampliamente estudiados.
De acuerdo con Jacquat, los virus detectados pertenecen al grupo de los llamados micovirus, es decir, virus que se replican dentro de los hongos. “Aunque suelen pasar inadvertidos, diversos estudios demostraron que pueden modificar características clave de sus hospedadores, como la velocidad de crecimiento, la capacidad reproductiva o incluso su agresividad para causar enfermedades en las plantas”, indicó.
Uno de los aspectos más novedosos del trabajo es la metodología utilizada para realizar el descubrimiento. Los investigadores reexaminaron datos de secuenciación genética ya disponibles en bases de datos públicas y detectaron evidencias concluyentes de una compleja comunidad viral asociada al hongo.
El análisis también reveló que distintas cepas de T. thlaspeos albergan combinaciones diferentes de virus. Esta observación sugiere la existencia de un “micoviroma” específico para cada linaje o población fúngica, entendido como el conjunto de virus asociados a un determinado hospedador fúngico o a una comunidad fúngica específica.
Para los especialistas, el trabajo amplía el conocimiento sobre las interacciones entre hongos y virus, un campo que todavía presenta numerosos interrogantes. Comprender cómo estas comunidades virales afectan la biología de los hongos podría ayudar a explicar diferencias en su comportamiento y en su capacidad para provocar enfermedades. Además, los resultados abren nuevas perspectivas para el desarrollo de herramientas de control biológico más sostenibles.
*Fotos de portada y del cuerpo de la nota: Imagen ilustrativa. Representación generada con inteligencia artificial de una comunidad viral asociada a un hongo fitopatógeno.



































