La capacidad de inversión mejora frente a 2025, la agricultura y la ganadería vacuna mejoraron su poder de compra para acceder a inversiones, aunque varias relaciones continúan por encima de sus promedios históricos.
En su informe mensual, CONINAGRO analizó el poder de compra de siete productos clave de la producción agropecuaria en Argentina: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba. Este indicador mide la capacidad de estos productos para adquirir una amplia gama de insumos, costos e inversiones del sector, que incluyen herbicidas, fletes, maquinaria y otras 20 variables analizadas.
El objetivo del estudio es monitorear la evolución de las relaciones entre precios y costos en el agro, proporcionando una herramienta clave para evaluar la competitividad de los productores a través de un enfoque insumo-producto que ofrece una visión integral sobre la competitividad del sector.
En julio de 2026, dicha relación mostró comportamientos heterogéneos según la actividad y el tipo de inversión analizada: mientras la ganadería vacuna y los principales granos registraron una mejora en su capacidad de acceso a bienes de inversión, la lechería y algunas economías regionales enfrentaron un deterioro en su poder de compra.
Maquinaria y Camionetas
La ganadería vacuna fue una de las actividades que más mejoró su capacidad de compra. Para adquirir una camioneta Hilux 4×4 se necesitaron 11.238 kg de novillito, un 22,5% menos que en julio de 2025. Esto significó un ahorro de 3.262 kg de carne respecto de un año atrás y de 6.850 kg frente al promedio de los últimos cinco años. En la agricultura, la soja presentó la mejor relación para acceder a la pick up. Se requirieron 107 toneladas, un 20% menos que un año atrás, equivalente a 26 toneladas menos, y un 10% por debajo del promedio quinquenal, con un ahorro de 11,5 toneladas. El trigo también mejoró su poder de compra: demandó 170 toneladas, un 5% menos que en julio de 2025, es decir, 9,6 toneladas menos. Sin embargo, la relación se mantuvo prácticamente en línea con el promedio histórico. En el caso del maíz, fueron necesarias 191 toneladas, un 6,5% menos que un año atrás y un 5,5% por debajo del promedio de los últimos cinco años. En términos concretos, esto representa un ahorro de 13,3 toneladas interanuales y de 11,1 toneladas frente a la referencia histórica.
El comportamiento fue diferente en la lechería y la yerba mate. Para adquirir la camioneta, el sector lechero necesitó 99.755 litros de leche, un 5% más que en julio de 2025, aunque todavía se encuentra un 10% por debajo del promedio quinquenal. En la yerba mate, el deterioro fue más marcado: se requirieron 202 toneladas, un 35% más que un año atrás y un 41% por encima del promedio histórico. En este caso, el productor debió entregar 53 toneladas adicionales respecto de 2025 y 59 toneladas más que la media de los últimos cinco años.
En la compra de maquinaria agrícola también se observa una mejora en varios productos, aunque no siempre alcanza para volver a los niveles históricos. Para adquirir un tractor, la ganadería necesitó 44.725 kg de novillito, un 22% menos que en julio de 2025. Esto equivale a 12.736 kg de carne menos y ubica la relación un 21% por debajo del promedio quinquenal, con un ahorro de 11.713 kg. La soja también recuperó poder de compra frente al tractor: fueron necesarias 424 toneladas, 101 toneladas menos que un año atrás, lo que representa una mejora del 19% interanual.
Sin embargo, la relación todavía se encuentra un 11,5% por encima de su promedio histórico, con una exigencia adicional de 43,7 toneladas. En la lechería, en cambio, el tractor se encareció. Fueron necesarios 396.988 litros de leche, un 6% más que un año atrás, equivalente a 21.123 litros adicionales, y un 14% más que el promedio de los últimos cinco años, con una brecha de 47.722 litros.
Para las cosechadoras, el maíz requirió 2.263 toneladas, un 6% menos que en julio de 2025, mientras que el trigo demandó 2.020 toneladas, un 5% menos. En ambos casos, la mejora interanual convive con una relación todavía más exigente que la histórica: el maíz se ubica un 7% por encima de su promedio y el trigo un 13%. La sembradora presentó una de las mejoras más marcadas para la soja. La adquisición requirió 313 toneladas, un 27,8% menos que un año atrás, lo que representa un ahorro de 121 toneladas, y un 5,6% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
Acceso a tierras
El acceso mejora para la ganadería, pero se encarece en la agricultura. El comportamiento de la tierra también mostró diferencias importantes según la aptitud productiva. En la zona maicera, una hectárea demandó 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que en julio de 2025, aunque todavía un 27% por encima del promedio quinquenal. Es decir, la mejora interanual implicó un ahorro de 7,7 toneladas, pero la relación continúa requiriendo 11,7 toneladas más que la media histórica. La situación fue menos favorable para los cereales. Una hectárea requirió 99,5 toneladas de maíz, un 2% más que un año atrás y un 33% por encima del promedio histórico. En trigo, fueron necesarias 88,8 toneladas, un 3,5% más interanual y un 39% por encima de la media quinquenal. En términos concretos, esto implica entregar 2,1 toneladas adicionales de maíz y 3 toneladas adicionales de trigo respecto de julio de 2025.
Para la ganadería, el acceso a la tierra fue más favorable. En la zona de invernada, una hectárea requirió 3.168 kg de novillito, un 8% menos que un año atrás y un 3% por debajo del promedio histórico. Esto representa un ahorro de 292 kg de carne interanual y de 91 kg frente a la media quinquenal. La lechería volvió a mostrar el comportamiento opuesto: para acceder a una hectárea se necesitaron 28.120 litros de leche, un 24% más que en julio de 2025 y un 37% por encima del promedio de los últimos cinco años. La brecha equivale a 5.490 litros adicionales frente a un año atrás y 7.644 litros respecto de la media histórica.
En la zona de cría, en cambio, el ternero ganó poder de compra. La adquisición de una hectárea demandó 738 kg de ternero, un 17% menos que un año atrás y un 12% por debajo del promedio quinquenal. Esto representa un ahorro de 148 kg interanuales y de 104 kg frente a la referencia histórica.
Reposición de Hacienda
La reposición mostró un panorama más exigente, especialmente para los productores agrícolas que utilizan granos para incrementar su stock ganadero.
La compra de un kilogramo de ternero requirió 1,37 kg de novillito, un 7% más que en julio de 2025 y un 5% por encima del promedio histórico. En otras palabras, la ganadería necesita entregar 0,09 kg adicionales de novillito por cada kilogramo de ternero y 0,07 kg más que la referencia quinquenal.
Para la agricultura, el deterioro fue aún mayor. Reponer un kilogramo de ternero demandó 13 kg de soja, un 11% más que un año atrás y un 45% por encima del promedio histórico. En el caso del maíz, la exigencia alcanzó 23 kg, un 29% más interanual y un 52% superior a la media de los últimos cinco años. Así, la reposición requiere 1,3 kg más de soja y 5,2 kg más de maíz que un año atrás, con brechas históricas de 4 kg y 7,9 kg, respectivamente.
La lechería fue la excepción dentro de este segmento. La reposición de una ternera R.C. demandó
2.133 litros de leche, un 1,5% menos que en julio de 2025 y un 17% por debajo del promedio quinquenal. Esto representa un ahorro de 33 litros interanuales y de 446 litros respecto de la media histórica.



































