Durante la segunda edición del Congreso “ Puro Girasol”, organizado por Advanta Semillas en Trenque Lauquen, especialistas de primer nivel analizaron las claves para reducir brechas productivas, optimizar la nutrición y acelerar la adopción tecnológica.
Con la participación de productores, asesores, investigadores y referentes de toda la cadena, la ciudad de Trenque Lauquen fue sede de la segunda edición del Congreso “Puro Girasol”, el espacio impulsado por Advanta Semillas que busca poner al cultivo en el centro de la escena productiva nacional.
Luego de una primera experiencia realizada en Córdoba en 2025, el encuentro volvió a reunir a los principales actores del sector para debatir sobre los desafíos y oportunidades de un cultivo que atraviesa un renovado proceso de expansión y que busca seguir elevando sus niveles de productividad.
La jornada, conducida por el periodista agropecuario Ricardo Bindi, tuvo como eje central la generación y transferencia de conocimiento para potenciar el rendimiento. Bajo esa premisa, el primer panel reunió a tres reconocidos especialistas: Diego Rotilli, referente en análisis de brechas productivas; el doctor Martín Díaz Zorita, investigador y especialista en nutrición de cultivos; y Matías Saks, responsable de Desarrollo de Mercado de Bunge Argentina.
A lo largo de sus exposiciones quedó en evidencia que, más allá de los avances genéticos y tecnológicos disponibles, existe todavía un importante margen para mejorar los resultados productivos a partir de decisiones agronómicas más precisas. En otras palabras, la ciencia detrás del rendimiento sigue teniendo mucho para aportar.
Reducir las brechas para liberar potencial
El encargado de abrir el panel durante la mañana del jueves 11 de junio fue Diego Rotilli, quien presentó un diagnóstico detallado sobre las brechas de rendimiento que aún persisten en el cultivo de girasol.
Según explicó, Argentina mantiene una brecha promedio cercana al 35% entre los rendimientos potenciales y los efectivamente logrados por los productores. En la región oeste, donde el cultivo tiene una fuerte presencia, esa diferencia ronda el 30%.
Para el especialista, el girasol constituye un caso paradigmático para comprender que la productividad no depende exclusivamente de la incorporación de insumos, sino de la correcta gestión de los procesos agronómicos.
“El girasol es probablemente el cultivo ejemplo para hablar de procesos más que de insumos. Cuando analizamos las brechas productivas encontramos que muchas veces las limitaciones están asociadas a decisiones de manejo que pueden corregirse y que tienen un impacto muy importante sobre el resultado final”, sostuvo.
Rotilli destacó además el papel estratégico que ocupa el cultivo dentro de los planteos agrícolas modernos.
“Es un cultivo que aporta diversificación de riesgo porque tiene una baja correlación con otros cultivos estivales y una gran capacidad de adaptación a ambientes restrictivos. Esa característica le permite ocupar un lugar muy importante en sistemas que buscan estabilidad productiva y económica”, explicó.
Durante su presentación, identificó al fósforo, la nutrición nitrogenada y aspectos vinculados al manejo —como la fecha de siembra y la densidad de plantas— entre los principales factores que condicionan el cierre de las brechas.
“Todavía existe una percepción poco clara respecto de cuáles son las causas concretas que impiden alcanzar mejores rendimientos. Por eso espacios como este congreso son tan importantes: permiten intercambiar información, experiencias y evidencia para entender dónde están las oportunidades de mejora”, afirmó.






























