El proteccionismo europeo, los fantasmas infundados sobre la producción sudamericana y la necesidad de combinarlos con herramientas diplomáticas y comunicacionales concretas fueron el eje del panel “Mitigando riesgos en la demanda internacional” del Congreso Maizar 2026. El subsecretario Agustín Tejeda Rodríguez, el presidente de Maizall Manuel Ron y el presidente de Abramilho Paulo Bertolini coincidieron en que el acuerdo Mercosur-UE es la herramienta más potente para mitigar las trabas regulatorias europeas, pero advirtieron que sin una narrativa agresiva en los mercados de opinión, los avances técnicos no alcanzan.
El acuerdo Mercosur-UE como escudo regulatorio
Tejeda Rodríguez contextualizó el escenario internacional como un entorno marcado por proteccionismo creciente, distorsiones en cadenas de suministro y nuevas regulaciones impulsadas por demandas de consumidores y conflictos armados. En ese marco, el acuerdo Mercosur-UE aporta tres instrumentos concretos: el capítulo de comercio y desarrollo sostenible, que incluye salvaguardas contra efectos distorsivos y reconocimiento de esquemas de certificación de deforestación; los incentivos positivos, que permiten a la UE otorgar preferencias adicionales a productos con sistemas de producción más sostenibles; y el mecanismo de rebalanceo, impulsado por Argentina, que habilita a solicitar compensaciones si una nueva normativa europea daña las preferencias comerciales obtenidas originalmente.
El funcionario también advirtió que los riesgos no son solo externos: Argentina debe trabajar internamente para cumplir con los estándares internacionales y evitar rechazos de embarques por plagas cuarentenarias, eventos no aprobados o residuos de agroquímicos. “Un problema individual afecta la reputación de todo el origen”, subrayó.































